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Plan Pastoral Diocesano – Primer Domingo de Cuaresma

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Tras el lanzamiento de la Carta Pastoral de Mons. Adolfo Uriona, el Obispado ofrece una serie de materiales para trabajar este documento en torno a los evangelios dominicales de este tiempo de Cuaresma. Un material práctico y actual para reflexionar en nuestras comunidades pastorales.


Primer domingo de Cuaresma 

Nuestro obispo nos hizo llegar, al comienzo de la Cuaresma, la Carta Pastoral que pretende, según claramente se expresa, “orientar programáticamente el año que iniciamos”.

Es decir que la intención es darnos de rumiar los ejes por donde se nos invita a caminar pastoralmente con nuestras comunidades en este tiempo que tenemos por delante.

La Carta Pastoral, fechada el miércoles de Ceniza, nace de la síntesis surgida del diagnóstico y de los aportes realizados en nuestras parroquias y está iluminada por el Documento “Evangelii Gaudium” del Papa Francisco.

Será, entonces, una oportunidad para que como pastores y pueblo de Dios, podamos nutrirnos de este maravilloso, rico, práctico y concreto regalo que el Papa nos ha hecho.

La Carta Pastoral propone ejes concretísimos:

  • Mirar la vida pastoral desde la Pascua, centro mismo de la fe.
  • Profundizar para ejecutar la dimensión misionera de nuestras comunidades.
  • Darle el protagonismo que tienen los laicos, sangre viva de la Iglesia.
  • Centrar la actitud de los pastores no como gerentes sino como discípulos.

Para ello se resalta lo que fue percibido y resaltado como la URGENCIA PASTORAL de nuestra diócesis:

Esta prioridad, esta mirada central es el único recuadro de la carta pastoral de nuestro obispo:

“La urgencia pastoral en nuestra diócesis –dice- son los pobres”.

Para luego ilustrar, concretar  y ponerles rostro:

  • Aquellos que sufren la falta de lo indispensable para vivir una vida digna.
  • Las familias y sus múltiples dificultades.
  • El flagelo de las adicciones (drogas, alcohol, juego …) en niños, jóvenes y adultos.
  • La violencia en sus distintas expresiones (pareja, familia, niños, etc)
  • La soledad y la indiferencia que sufren los ancianos, niños, jóvenes, enfermos, etc.
  • Y resalta la falta de compromiso en la misión que tenemos como bautizados.

Es el propósito de estos subsidios intentar iluminar con la Palabra de Dios, la que junto con la oración están destacadas como elementos fundantes para la tarea pastoral, este regalo de nuestro Obispo para la diócesis.

Este primer domingo de Cuaresma el Evangelio de san Mateo narra las tentaciones a Jesús en el desierto.

Como pastores podemos sentirnos tentados (y existe desde siempre) a priorizar el plato de comida al anuncio de salvación. A ocupar el lugar en la comunidad desde donde poder tener una mirada abarcativa, al acercamiento concreto a nuestra gente. A la siempre vigente necesidad –honesta y humana- de asegurar nuestras necesidades, de tener de dónde agarrarnos incluso materialmente, que nos hace sacar la mirada de quiénes son nuestra urgencia concreta.

Valorar el anuncio desde la sonrisa, el apretón de manos o la palmada en el hombro de aquellos a los que salimos al encuento, es evangelizar de manera concreta.

Abandonar el puesto de gerente y especialista teórico y hacerlo con los laicos, será muestra práctica de una actitud pastoral realista y comprometida.

Rendirse al poder de Dios que nos cuida sin tanto depender del saldo de la cuenta bancaria, de los descansos agendados con meses de anticipación, del propósito de estar disponibles aún fuera del horario de atención, podría ser un buen modo de comenzar y continuar.

Animar a la comunidad a que tome conciencia de estos peligros que también son de ellos, podrá ser una propuesta realista, cercana y cuaresmal.

Alentar a que pueblo y pastor se mantengan atentos y se cuiden mutuamente en la construcción de una Iglesia abierta, donde el modelo sea Cristo que, desde la Palabra de Dios, rompe el halo de confusión y aparente verdad que encierra el devenir diario y trabajar para mirarlo desde Él.

Para ponerse en marcha.

La primera lectura, el relato del Génesis acerca de la creación del hombre y de la mujer y del pecado original, ofrece también la oportunidad de ubicar en tiempo y espacio al hombre creado por Dios por Amor:

Dios lo crea para que gobierne la creación, capricho amoroso de un Dios cercano.

Y lo pone en un lugar concreto y en un tiempo concreto.

Puede servir instar a reconocer junto con la comunidad este lugar y este tiempo concreto, sus calles, sus barrios, su gente, su realidad socio-económica, sus desafíos, sabiendo que esto es lo que el Señor nos confió. Aún a pesar de nuestras mezquindades que nos hacen pecar, es decir, ponernos sobre los demás, en intención, acción u omisión.

El pecado, lo individual, lo personal cuando no está enraizado en la comunidad, cuando no nos permite MIRAR a los que nos rodean y HACERNOS CARGO de ellos, nos hace tomar conciencia de la desnudez.

 

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